
Pregunta un tanto complicada, porque puede ser muy amplia…
Estaba pensando en esto, porque yo cambié mucho mi forma de mirar la crianza antes y después de ser mamá. Entonces me preguntaba qué es lo que nos mueve (o no) a hacer algo diferente.
En mi caso personal, antes de ser mamá estaba convencida que los niños debían dormir solos, más o menos a partir de los seis meses. Fue una de mis “preocupaciones” durante mi embarazo: cómo se enseñaba a dormir a un bebe. De la lactancia materna, mucho no me preocupé ni ocupé: sabía que quería dar mi leche a mi bebé, aunque nunca me imaginé todo lo que a mí se me complicaría (por diversas razones). Hacer “upa” ni pensaba, ¿para qué existen los cochecitos y las cunas? A los bebés y niños había que “ponerles límites”, no vaya a ser que salieran malos, maleducados, etc…
Y nació mi hijo.
Si no estaba a “upa” mío, se quejaba y/o lloraba. Yo, sola como estaba (con un marido, ahora ex, que no estaba ni de día ni de noche, y una familia, madre y hermana, que vivían a un par de cuadras pero nunca me acompañaban, ni siquiera cuando se los pedía, porque “estaban cansadas” o “no podían”), y cansada, no podía escucharlo llorar. Así que lo tenía a “upa” (Lamentablemente me enteré que existían los portabebés hace demasiado poco). Cambio 1.
Al principio, mi bebé dormía en un catre (pequeña cuna) al lado de la mía: se despertaba a la noche a cada rato a mamar, estaba como 40 minutos o más, luego “ayudarlo” a que se duerma, y a tratar de dormir una hora más con suerte. Nunca lo ponía en mi cama (y eso que mi ex marido no estaba, trabajaba día y noche), “no fuera a ser que se acostumbre”, como muy bien me lo recordaba mi entorno (ese que opinaba pero nunca acompañaba). Hasta que un día, por cuestiones de la vida tuve que hacer un viaje y no había una cuna para mi bebé. Entonces durmió conmigo en mi cama. Y wow… durmió un poquito más de corrido. “Listo”, pensé yo, “a partir de hoy, a la noche duerme conmigo”. Cambio 2.
Siguiendo con el “upa”, ya más “grandecito” (quiero decir, ya caminando por sus propios medios), obviamente mi pequeño continuaba pidiendo brazos. Acá ya estaba más “suelta”. ¿Quiere “upa”? Se lo doy. ¿Cuál es el problema? Cambio 3.
Tema “colecho”. Cuando empezó a dormir en mi cama, como conté más arriba, mi hijo tenía unos meses. Como al año y poquito, empezaron “¿que hasta cuando iba a dormir en la cama con mamá y papá?”. Entonces empecé a averiguar en Google “cómo sacar a su hijo de la cama para que duerma en la cuna”. Leyendo, leyendo, encontré sobre el “colecho”. Y todos sus beneficios. Se lo conté al padre (perdón, en ese momento mi marido, ya me acostumbré a referirme a él como “el padre”), le pareció bien. Santo remedio. A dormir juntos se ha dicho. Cambio 4.
Y a partir de entonces, así como ocurrieron muchísimos problemas personales (que ya venían pero ahí empezaron a manifestarse más, que luego terminaron en la separación de la pareja), descubrí un “nuevo mundo” por internet: la “cibertribu” (esto también gracias a que por fin empecé a tener internet). Me empecé a informar más, a conectarme con mamás, entonces comenzó la “era” de mucha información y también, por qué no, contención. Empecé a conocer lo que es la crianza con apego (aunque como siempre digo, me gusta llamarla mas “crianza con respeto”, lo siento más amplio así), a tener una tribu virtual, que puede parecer “despersonalizado” para algunos críticos pero yo me siento acompañada y sostenida, es así.
Cuento mi “proceso” sobre cómo fue cambiando mi visión de la crianza, pero me gustaría saber también cómo fue en otras mamás.
¿Qué pueden contar?

Hoy el post saldrá por el costado de “ser mujer”.
En “Sobre mí”, y por algún que otro post, he comentado que soy una mamá sola. Estaba en pareja cuando decidimos tener nuestro hijo, y (gracias a Dios para mí) nos separamos finalmente y oficialmente hace un año (lo digo así porque la pareja se termina mucho antes de que se separa). Como suelo contar cuando me preguntan, la separación no es tan complicada “después” o “en el momento” (al menos no para mí en este caso), lo duro y terrible fue todo lo que pasó para que terminara en separación. Luego fue mucho duelo, terapia con psicóloga, mirar y nombrar mi historia personal, y así entender por qué mi pareja fue como fue y terminó como terminó.
Pero no es de esto que se trata el post, je…
Como dije, fueron años duros y terribles, que viví con mucho dolor. Hice una terapia con una psicóloga del “método Laura Gutman”, trabajamos la historia personal. Es fuerte, muy fuerte, tanto que fui más o menos de mayo a noviembre del año pasado y hoy abril 2013 continúo procesando muchas de las cosas que vimos (que fue mucho).
Y poco a poco yo empecé a cambiar, y por lo tanto todo empezó a cambiar. Hace unos meses, brillo. Sí, queda raro que yo lo diga, pero trabajar en terapia lo que necesitaba trabajar, cambiar con un gran esfuerzo las cosas que necesitaba cambiar, se está notando por fuera. Los que me rodean me dicen “te hiciste algo?”… No, no me hice nada (qué podría hacerme????). Y la más … bue, no sé qué palabra usar, que escuché “mmm… vos estás cada día más linda… en qué andás????” como si se me viera bien, como si estuviera radiante y brillara… porque tengo un “novio” o un “amor”!! (ya me lo ha dicho un par de veces).
Este último comentario lo escuché de un hombre, por supuesto, de un hombre muy mayor en edad: mi padre. Representante importante si los hay de la sociedad patriarcal… Se darán cuenta que no viene bien la relación últimamente, pero bueno, es lo que hay. Aparte de que la relación nunca fue de lo mejor, desde que me separé de mi ex, siempre lo ha cuidado y ayudado a él, en lugar de a mí y a mi hijo (que somos su hija y su nieto). Habiendo sufrido mucho esta última cuestión (tuvimos muchas discusiones) yo no contesto a su pregunta: me hago la “interesante” y no le contesto nada. Y que crea lo que quiera creer.
Esto fue hoy, este mediodía. Y volviendo a casa, me quedé pensando. ¿Por qué se supone que las mujeres somos “felices” si tenemos un hombre al lado? Por supuesto que tener un buen hombre al lado, estar enamorada de un buen hombre, es una de las cosas más lindas (y a eso aspiro, quiero estar enamorada, en pareja, de un buen hombre; ahora que hice terapia y cambié, quiero vivir un buen amor, aunque no sea para siempre). Pero ¿tan idiotas e inútiles creen algunos que somos las mujeres, que para brillar y estar y sentirse plenas y felices, es porque tienen un hombre al lado? ¿Se entiende mi punto?
Pues no. Yo creo que las mujeres debemos ser felices primero con nosotras mismas y con nuestras vidas, para poder ser felices al lado de un hombre. Yo no estoy brillando y sintiéndome plena y feliz porque tenga un hombre al lado, sino porque he tenido el coraje (perdón que lo diga así, pero bue es así) de mirar lo que tuve que mirar, la historia “de terror” personal y de pareja, doler muchas cosas que tuve que doler (o sea, hacer un duelo), para poder superar de verdad todas esas circunstancias, atravesar sombras y oscuridades, para poder llegar a la luz y sentirla… Así que no, no se lo debo a ningún hombre. Mucho trabajo personal, superar mucho dolor, con bastante ayuda de mi psicóloga y de amigas (grandes las amigas!!!!). Lo digo con mucho orgullo.
Al fin y al cabo, creo que es como dice una frase: nos hacen creer que somos media naranja en búsqueda de la otra mitad, cuando en realidad creo que se trata de que tenemos que ser seres enteros para encontrar otro ser entero, y así romper las “reglas de la matemática” en donde “uno más uno es dos, y también puede ser uno“…
Espero que mi planteo se haya comprendido, hoy salió a escribir la mujer

He leído mucho (tal vez demasiado) sobre este tema. Consultas de mamás en muchas páginas de Facebook que tratan sobre maternidad y bebés. Y bueno, yo también lo he pasado: no dormir bien, enloquece.
El bebé pasó (con suerte) 9 meses en la panza de mamá. Allí durmió y comió lo que quiso cuando quiso. Nace el bebé y todo el mundo (incluida la madre) espera que el bebé duerma de noche, como todo el mundo. Y si no duerme “apropiadamente”, es un mañoso, un malcriado, o hay algo mal con el niño.
El bebé ha dormido en la panza de mamá mientras estuvo ahí, durante 9 meses, al horario que ha necesitado. ¿No es medio “patológico” (me atrevo a decirlo así) esperar que recién nacido el bebé “aprenda” a dormir toda la noche de corrido?
Una vez escuché de una mamá que había llevado al médico a su bebé “porque no dormía”. El pediatra, sabiamente, le dijo “hagamos una cosa. Cada pequeña siestita que haga, anotela, y luego sumaremos a ver si el bebé duerme o no duerme”. La mamá lo hizo, y cuando analizaron con el pediatra comprobaron que el bebé dormía la cantidad de horas que necesitaba.
Ocurre que las que no dormimos somos las mamás. Pasa que si durante el día el bebé hace “siestitas” de 15 o 30 minutos, no podemos hacer nada, ni siquiera hacer una siesta nosotras. Y durante la noche, lo mismo. A veces los bebés no duermen si no es en los brazos de su madre, y sí, es extremadamente agotador.
Con todo esto, quiero decir: los bebés sí duermen, las que no dormimos bien somos las mamás. Y los bebés, en general, no duermen de corrido. La mayoría de los bebés durante la noche desean mamar (y sentir la presencia de mamá) y durante el día hacen varias pequeñas siestas. Es lo normal que los bebés duerman “cortado”. ¿Hasta cuándo? Depende de cada bebé. Mi hijo empezó a dormir toda la noche de corrido a los 23 meses (al principio despertaba a cada rato, luego dos veces en la noche, luego una sola vez, luego… empezó a dormir toda la noche).
Como digo con todas las cosas, informémonos. Aprendamos sobre el sueño infantil, y vamos a saber que lo “normal” es que los bebés duerman como bebés y no como adultos.
¿Cómo ha sido su experiencia con este tema?

Ya he mencionado anteriormente (click aquí y aquí) sobre la “crianza con apego”, o crianza con respeto. Y está lleno de blogs y sitios web con información sobre la misma también, para quien desee informarse apropiadamente.
Creo que se hace un poco necesario aclarar lo que la crianza con apego no es, ya que he leído o escuchado de gente que, al no conocer adecuadamente a qué se refiere la crianza con apego (creen conocer pero en realidad tienen información distorsionada) decide no aplicarla porque no les parece “correcta”.
Crianza con apego se refiere a una crianza respetuosa de los tiempos y necesidades emocionales y físicas de los niños.
Por ejemplo, eso significa que al bebé no se lo va a dejar llorando solo en la cuna o cochecito (como popularmente se sugiere, “dejalo llorar”) porque la crianza con apego entiende que el llanto de un bebé o niño pequeño es el único modo que suelen tener ellos para comunicar que necesitan algo. Un bebé o niño pequeño no sabe decir (o no sabe identificar, por ser pequeño) “mamá, tengo hambre” o “mamá, me duele la panza” o “mamá, necesito un abrazo”. Entonces llora. Una mamá o figura maternante que se preocupe por satisfacer esa necesidad, intentará decodificar el pedido, y satisfacerlo (darle de mamar, hacerle masaje en la pancita, hacerle upa, etc).
La crianza con apego no es “no dejar llorar nunca” y entonces si el niño pequeño desea meter los dedos en el enchufe, y si no lo dejamos llora, para que no llore, lo dejamos meter los dedos en el enchufe; o si quiere beber lavandina, sino llora, lo dejamos beber lavandina. Los seres humanos a veces lloramos por un motivo, a veces lloramos sin motivo, lo que la crianza con apego sugiere es el sentido común que nos dicta el corazón. Por conocer el mundo, el niño pequeño tal vez desee meter los dedos en el enchufe, cosa que por supuesto no permitiremos (cada uno desde los recursos emocionales que tenga), y posiblemente el pequeño llore ante la negativa. La crianza con apego no dice “que no llore! dejemosle meter los dedos en el enchufe!”. La crianza con apego sugiere que si el niño pequeño llora ante esta frustración (cuyo peligro él desconoce) contenerlo, explicarle, ayudarle a entender, abrazarlo. Posiblemente el niño entienda, posiblemente no. Lo importante es que ante el llanto, su mamá o papá no lo dejará solo, sino que lo abrazará, contendrá y hablará. Así que, no se alarmen, la crianza con apego no buscar formar “pequeños tiranos”, al decir “no dejar llorar” quiere decir “atender la necesidad emocional del bebé”, no “comprale el juguete más bonito y caro para que no llore”.
La crianza con apego no determina “los bebés y niños pequeños” deben dormir con sus padres. Si la crianza con apego sugiere empatizar con las necesidades de nuestros pequeños, ustedes sabrán, existen bebés o niños pequeños que prefieren dormir solos, otros prefieren dormir con mamá y/o papá. ¿De qué sirve que el bebé duerma solito en su propia habitación, se la pase llorando y nadie duerma? Hay bebés que sí, se quedarán durmiendo; otros bebés no podrán, y querrán dormir con mamá y papá. ¿Cuál sería el problema? Al fin y al cabo, se ha formado una familia. Ya no son dos, ahora son tres o más. “Que la pareja necesita intimidad y espacio”. La intimidad en una pareja no se da porque duerman juntos a la noche o porque tengan relaciones sexuales. Restringir la intimidad de una pareja a eso es reduccionista. Si no hay verdadera intimidad (lo cual es un concepto muy amplio), por más que el bebé duerma en su cuna en otra habitación, dormir juntos y solos no la generará. Y si el papá se pone “celoso” y/o demandante (hasta he escuchado de un padre que dio un “ultimatum” a su esposa para enviar al pequeño a otra habitación), ¿de quién es el berrinche? y lo que es más importante ¿quién es el adulto? ¿quién es la persona con la suficiente madurez en posición de poder comprender?
La crianza con apego no indica “hacer niños dependientes”. La crianza con apego sugiere acompañar en el crecimiento, por eso por ahí se le dice “crianza con respeto” también. No dice “que los chicos aprendan a hacer pis y caca cuando se les ocurra”. Sugiere observar a nuestro hijo pequeño, y en lugar de entrenarlo para que deje los pañales, estar atentos a las señales que el niño va dando de que está listo para dejar los pañales y acompañar en el proceso. En los bebés muy pequeños, sugiere el contacto corporal (y emocional) lo más posible, y mientras el niño sea pequeño y necesite los brazos de mamá, sugiere el porteo. Al fin y al cabo, los bebés y niños pequeños no piden lo que no necesitan. Pero hacerle upa todo el día no significa hacerlo dependiente, al contrario. Si a nuestros pequeños les damos todo el amor y contención que necesitan mientras son pequeños, eso los hace más seguros de mamá. Y sentirse más seguros de mamá no genera dependencia, al contrario, mientras más seguro se sienta el pequeño, más independiente será de más grandecito. “Ah, es que yo quiero que mi hijo sea independiente, que no me necesite”. Bueno, una cosa es fomentar la autonomía (que el niño desee hacer algo solito, ir al baño, o comer, etc) otra cosa es obligarlo a ser independiente antes de que esté lo suficientemente maduro y termine siendo un “sobreadaptado” (cuando el niño prácticamente se vuelve un adulto en miniatura).
La crianza con apego no es un nombre exótico utilizado para “malcriar” a los hijos. He tenido que leer o escuchar cosas como “yo no uso crianza con apego porque yo quiero que mi hijo sea independiente y haga todo solo”, o “yo no uso crianza con apego porque quiero que mi hija duerma sola para tener intimidad con la pareja”, o “la crianza con apego hace niños tiranos”, etc. Yo sugiero, si tanto nos informamos antes de salir de vacaciones o comprar una casa o un auto, con mucha más razón es importante informarnos sobre cómo y por qué criaremos a nuestro más preciado tesoro: nuestros hijos.
Si alguien puede o desea contribuir para desarrollar mejor la idea, puede sumar un comentario. Gracias!

Ya es por todos sabido, cuando nace un hijo, “nos cambia la vida”.
Por ejemplo, nos cambia la vida porque nos llenamos de un amor que nunca antes habíamos sentido. O porque hay cosas que dejamos de hacer y otras cosas nuevas que empezamos a hacer. Bueno, ya saben…
El año pasado estuve haciendo terapia con una psicóloga, y entre tantas cosas que hablamos, también salió este tema. Sobre todo, porque estuve haciendo “Biografía personal” de Laura Gutman, y mucho tiene que ver con el “encuentro con la propia sombra”. Ella, mi psicóloga, me dijo: “de acuerdo a la historia personal de cada mujer, ante el nacimiento de un hijo, cambiará mucho, poco… o seguirá viviendo la vida como venía”.
En particular, acá voy a hablar sobre la “faceta profesional”. Porque conozco muchas mamás (la que escribe incluida) que, diciéndolo de un modo demasiado simplificado, han cambiado de “oficio” o “profesión” al convertirse en mamás.
Hay mamás que en el plano laboral y/o profesional, han continuado igual. Algunas mamás han aunque sea reducido las horas laborales (cosa nada fácil). Otras mamás han renunciado a su trabajo de entonces y se han dedicado exclusivamente al bebé/niño pequeño.
De estas últimas, las mamás que se han dedicado exclusivamente al bebé/niño pequeño luego de renunciar a sus trabajos, es que me nació escribir hoy. Porque son mamás que junto a su bebé han parido también algo nuevo dentro de ellas mismas. Una mamá que era odontóloga, ha descubierto dentro de ella una escritora de libros para mamás. Una mamá que era maestra, o publicista, se ha dedicado a tener su propio emprendimiento vendiendo portabebés. Una mamá que era profesional de la salud, se enamoró de ser mamá a tiempo completo e inició un emprendimiento para vender pañales de tela… y muchos ejemplos más. Otras mamás están en la búsqueda todavía, eran contadoras o abogadas en su vida anterior, ser mamás les cambió la vida, dentro de ellas ha nacido una nueva mujer (o en realidad, se ha descubierto la que siempre estuvo), saben que desean hacer algo diferente, aunque todavía no sepan muy bien qué… pero lo importante, creo yo, es que al escuchar de verdad al propio corazón, son mamás que se han dado cuenta que la música que empezó a sonar fue otra…
Ser madre, volverse madre, es todo un cambio (“crisis”=”cambio”). No es simple, pero como muchos otros cambios en la vida… son simplemente parte de la misma. Todo dependerá de lo que nos diga nuestro corazón, y también de cuánto estemos dispuesto a escucharlo…
¿Cómo ha sido en su caso? ¿Cambiaron su profesión, su oficio? ¿Están en la búsqueda?…

Hoy mi hijo cumple cuatro años de vida… y yo cumplo cuatro años de mamá!!
Tantas cosas para decir, tantos recuerdos de los días previos al parto, el día del parto, y cada uno de los días desde entonces!!
Agradecida a Dios y a la vida por haberme dado la bendición de ser la madre de mi hijo!!

En el mundo de los bebés y niños pequeños las que casi siempre hablamos (y escribimos) somos las mamás. Pero hoy entendí que a los papás… también les pasa.
No es porque no crea que no les pasa, o no lo vea, o no lo entienda. Soy una mamá que siempre (por una cosa u otra) ha estado sola con su hijo, ya que el padre (por una cosa u otra) ha ido o venido… hasta que lo “fui”. Entonces con un papá (de mi hijo) poco presente en la crianza, había cosas que me “perdía”.
Ahora el papá de mi hijo (por una cosa y otra) finalmente se está haciendo más cargo de nuestro hijo. Tres veces por semana se lo lleva un ratito, y entonces últimamente por teléfono me cuenta cosas que le pasan o me consulta tema de la crianza (mi hijo está por cumplir cuatro años, y bueno, está “naciendo” un papá, bienvenido sea).
Afortunadamente, debo admitir que más o menos andamos por el mismo lado con el tema de la crianza: contener al niño lo más posible, respetar sus tiempos, etc. Por supuesto, la que fue “haciendo la punta” fui yo, él a veces había cosas que no entendía (no presionarlo para que deje los pañales, el colecho, etc), pero yo le daba información y por suerte él lo entendía.
Hoy por teléfono me comentaba cosas que le están pasando, y me parecía estar escuchando a una mamá jaja… Me contaba que por ejemplo él sale a pasear con nuestro niño, y entonces un familiar del papá de mi hijo le dijo (ante una conducta de nuestro hijo) que por qué lo dejaba hacer eso y no le daba un “chirlo” (una “nalgada”). Y entonces el papá de mi hijo le contestó que no, pero como que no sabía bien decir por qué y me contaba que se sintió presionado ante el comentario.
“Preparate”, le dije yo, “hagas lo que hagas vas a ser criticado”. Entonces le empecé a hablar de la crianza con apego o respeto, de Carlos Gonzalez, de qué poco empoderados estamos los padres que a veces confundidos permitimos que las opiniones de los demás crien a nuestros hijos, que tenemos que escuchar a nuestro corazón, que tenemos que estar seguros de lo que nos dice, que si queremos repetir nuestra historia o cambiarla, etc. Le dije que si a él le parece bien, le mando información para que él también aprenda y estar más tranquilo. Me contestó que “sí, gracias”.
Una a veces se olvida, porque la que recibe principalmente las críticas con munición gruesa es la mamá. Pero cuando los papis andan por ahí con las criaturas, estas cosas también les pasan. Entonces estemos juntos como pareja o separados, la crianza de nuestros hijos es algo que hay que hablarse, porque lo mejor que le puede pasar al niño es que haya coherencia en las formas de amar de mamá y papá.
Mujeres mamás… no estamos solas!

Hoy 8 de marzo se conmemora el “Día Internacional de la Mujer” (para más info, clickear aquí).
Al menos en mi país, parece un día de fiesta, todo el mundo regala con una sonrisa un “felíz día”, algunos se “juegan” con una flor o bombones. Personalmente, este año, como ya han dicho muchos, yo no celebro nada, yo conmemoro.
Siento que no puedo decir “felíz día de la mujer”, será que me imagino…
a los que realizan “trata de blancas”, secuestran mujeres y las venden y esclavizan sexualmente de por vida… y van y le dicen a su propia madre, a su hermana o a su hija “felíz día”…
a los que usan esos servicios, los hombres “comunes” que van a un prostíbulo, y sabiendo que esa prostituta en particular es una esclava sexual (porque se da cuenta o porque ella misma se lo cuenta, conozco un caso) igual la usan… y después van y a su propia madre, esposa o hija le dicen “felíz día”…
a los jueces, esos, que liberaron a los secuestradores de Marita Verón y muchas otras chicas más, vergüenza para la “Justicia Argentina”… se rieron de la Justicia y de un pueblo entero reclamando justicia… y van y seguro a sus propias esposas y madres le dicen “felíz día”…
a muchos hombres que maltratan física, verbal, económica o psicológicamente a sus mujeres (y por lo tanto a sus hijos)… y hoy van y les dicen “felíz día” y hasta quizás le hacen un regalo…
a muchos empleadores y empresarios, que por más que se hable “de la boca para afuera” de la igualdad laboral de hombres y mujeres, en la práctica eso no existe… no se respetan los horarios, a las mujeres todavía se les desvaloriza sus talentos, se les paga menos… y cuando el hijo está enfermo, difícilmente le permitan acompañarlo… y hoy van y les dicen “felíz día”…
a muchos maridos, que por medio de la “violencia invisible” maltratan a sus esposas, ignorándolas, no acompañándolas, esperando que sus mujeres se arreglen solas con todo, jamás invitándolas a cenar o ir al cine… y hoy le dicen “felíz día” y piensan que con una flor que compraron en la esquina a $5 arreglan todo el abandono emocional…
a muchos padres, que al día de hoy siguen haciendo diferencia en la crianza entre varones y mujeres… a los varoncitos les enseñan a manejar el auto, a las hijas a cocinar… y hoy a todo el mundo saludan con un “felíz día”
y podría seguir…
Así que perdón si hoy no digo “felíz día”. Hoy elijo aliarme con las mujeres que seguimos luchando por una igualdad que por más que se proclame, en realidad todavía no existe…

Bueno, llegó el primer día de clases del jardín!! cuántas emociones!! Estuve esperando este día con una mezcla de sentimientos y emociones: ansiedad, alivio, temor… Pasa que por un lado es que mi niño se encuentre con sus seños y juegue con amiguitos un rato, lo cual le hace bien. Pasa que así yo puedo volver a hacer mil cosas, lo cual me hace bien. Pasa que pasamos un verano tan hermoso los dos juntos, que esta “separación” no sé si le va a costar más a él o a mí!!
Empezamos de a poquito, como son estas cosas. Hoy empezamos una hora, así “mucho” porque ya conoce el jardín y las seños. No lloró, al principio medio que no quería, pero luego no lloró. Yo esperé toda la hora afuera. Eso sí, cuando me vio, agarró su mochila y vino corriendo… Mañana seguimos con dos horas de “adaptación”…
Se inicia otro ciclo “lectivo”, otro año de jardín, otro año de seños, compañeritos y mamás de jardín, otro año de “tareas” para la casa, otro año…
¿Cómo ha empezado su jardincito? ¿Cómo ha ido la “adaptación”?

Debo confesar que me está costando encontrar el título del post de hoy… También, espero poder encontrar las palabras adecuadas… Pasa que a veces, así como no puedo creer lo que escuchan mis oídos, tampoco puedo creer lo que leen mis ojos…
Sí, yo también fui una madre desinformada. y es más, si en su momento toda la información que fui aprendiendo de a poco me hubiera llegado de golpe, confieso que no hubiera entendido nada… No sólo era desinformada, también estaba bastante desconectada de mi ser…
Hace ya poco más de dos años (que comencé a tener internet en casa) que voy dando vueltas por la cibertribu maternal: hay excelentes sitios webs, blogs, y también libros de pediatras y psicólogas que no tienen desperdicio (al contrario!!).
Y poco a poco fui aprendiendo palabras, términos, conceptos. Algunos ya los practicaba sin quererlo y sin saber lo que estaba haciendo (hacer “upa” o porteo, colecho, no dejar llorar, ya los practicaba, pensando que “pecaba” según mi entorno), otras palabras las fui aprendiendo y confieso que fui entendiendo el concepto poco a poco.
Una palabra en particular que al leer blogs aparecía y yo no terminaba de entender era: “empoderarse”. Y sí, justamente, si estaba “cero empoderada” difícilmente pudiera entender de qué se trataba el concepto: es como tratar de explicarle a un pez el concepto de “seco”.
Pero bueno, me estoy yendo un poquito. Sólo quería trazar el panorama de lo desinformada que yo estaba.
Pasa que sigo en la cibertribu maternal, y en páginas de facebook que tratan sobre la crianza con apego o respeto. Y no puedo creer las consultas que a veces se realizan. No por las madres en sí (o tal vez sí), sino porque en realidad traducen lo que la sociedad piensa de la crianza de nuestros pequeños.
Me he cansado de leer, por ej, consulta del tipo: “mi bebé tiene dos meses y no duerme de corrido toda la noche. por qué?”, o “mi hijo ya tiene 22 meses y todavía no quiere aprender a dejar los pañales e ir al baño. qué puedo hacer?”.
¿Por qué somos tan obtusos como sociedad? ¿Cuándo vamos a empezar a respetar a los bebés y niños pequeños? Sus tiempos, sus necesidades!!
“Que si quiere upa (brazos) es porque te ha tomado el pelo” el bebé estuvo 9 meses en la panza de su mamá, cobijado y contenido por ella todo el tiempo, y es un ser muy vulnerable que lo que necesita es sentirse protegido y contenido por su mamá. Si ni siquiera camina!!
“Que tiene que aprender a dormir” el bebé ha nacido sabiendo dormir. Dormía ya en la panza de su mamá, solo que dormía cuando lo necesitaba. Y está acostumbrado a eso. Y por eso cuando nace, duerme de a ratitos, duerme porque sabe dormir, aunque los horarios no le convengan a nadie. Y con el tiempo aprenderá, no a dormir (porque eso ya lo sabe), aprenderá a dormir en los horarios de la familia (en todo caso).
“Que te toma la teta de chupete” así como en la panza de mamá el bebé dormía cuando lo necesitaba, también comía cuando necesitaba. Por eso cuando nace y es pequeñito, toma la teta de mamá a cada rato, porque es lo que necesita. Es lo que se conoce con el nombre de “lactancia a demanda” y aunque muchos se empeñan en distorsionar el concepto (algunos dicen que la lactancia a demanda es cada tres horas diez minutos de cada lado), el verdadero concepto es “a demanda del bebé”.
“Que ya tiene que aprender a ir al baño, es verano” es que lo cuida la abuelita y no puede, es que en el jardín me dijeron, es que los pañales están caros (?????). Otra vez la sociedad adultocéntrica pensando en su conveniencia en lugar de mirar al niño. Sobre esto ya escribí en otro post Control de esfínteres así que no me extenderé mucho más.
“Ya tiene 15 meses y no camina?? el hijo de Fulanita caminaba con 9 meses” la marcha también es algo que depende de la maduración neurológica, no de los deseos de nadie. También lo normal (la norma) es que caminen entre los 9 y 18 meses aproximadamente, y cada niño lo hará cuando esté preparado.
Por favor, mamás, mujeres, sociedad. Empecemos a informarnos en serio, empecemos a conectarnos con nuestro ser, por más que duela, empecemos a respetar a nuestros pequeños. Los respetemos, los contengamos, los miremos, todo lo que ellos necesiten. No por eso serán más dependientes, al contrario. Porque un niño que es respetado, contenido todo lo que necesita, como “adulto” será realmente adulto, no un niño herido buscando permanentemente aprobación y amor. Porque eso ya lo tendrán adentro de su corazón, pues lo tuvieron de verdad cuando fue el momento…